miércoles, 13 de mayo de 2015

LA BARRANCA

María y Pablo regresaban por el sendero que para ellos era tan conocido como la palma de sus manos. María llevaba cargando a su hijo recientemente nacido con su reboso obscuro que le había regalado su mamá cuando nació la cría al que llamaron Raúl. Estaba por obscurecer María y Pablo muy cansados observaron que a los próximos pasos se encontraba una roca que parecía una silla muy acogedora ellos se miraron y decidieron descansar en aquella piedra.
Comenzaron a charlar un buen rato aprovechando que Raúl dormía profundamente. Cuando se dieron cuenta de que esa plática les hizo perder tiempo porque se encontraban en la obscuridad de la noche sin luna llena, apenas unas cuantas lámparas alumbraban por el sendero que tenían que terminar de recorrer para llegar a la casa.
María con voz temblorosa dijo:
-Tenemos que apurarnos porque sabemos que los muertos andan por la noche.
Pablo no le contestó y comenzó a caminar de regreso a casa. Cuando pasaban por una barranca escucharon unos gritos de lamento de mujer hasta lo más profundo de la barranca provenían esos gritos y de repente comenzaron a tambalearse las hojas de los árboles con un viento de mucha fuerza parecía que las ramas de los árboles se iban a romper pero todo en un instante se quedó inmóvil. María estaba refugiada atrás de Pablo que se quedó parado observando la profunda barranca .Los dos espantados apretaron el paso hacia la casa sin hablar de lo que escucharon ya que nunca les había sucedido esto. Pablo abrió la puerta , dejó entrar a su esposa cargando al bebé ,cerró la puerta azotándola y colocó una barreta atrás de la puerta para que nadie más pudiera entrar, María colocó a Raúl en una cuna para que siguiera durmiendo luego ella le preguntó a Pablo :
-¿Qué habrá sido eso que escuchamos?
Pablo contestó:
No tengo idea pero vaya susto que nos metió.
Pensaron que pudo ser alguien que se encontraba herido gritando de dolor o también pudo ser alguna persona que simplemente le gusta gritar o hacer bromas de mal gusto. Decidieron descansar y tratar de olvidar lo ocurrido.
Muy temprano al día siguiente nuevamente tenían que alistarse para irse al cerro a pastorear sus cabras y borregos, cuando María levantó a Raúl para darle de comer su leche se percató de que el color de su ´piel se había hecho muy pálida prácticamente sin color. Ella espantada despertó al bebé pero también ella se dio cuenta de que su hijo respiraba débilmente y no lograba ni siquiera hacer ruido. María, espantada corrió cargando al bebé a alcanzar a Pablo para comentarle lo sucedido, rápidamente fueron a ver al chaman del pueblo par que lo curara con hierbas que solo él conocía.
María se quedó cuidando a Raúl mientras que Pablo se iba al cerro a cuidar el ganado, claro que Pablo regresaba temprano para no sorprenderse con los ruidos extraños que emanaban alrededor de aquella barranca que rumoraban escuchar lamentos y ruidos extraños.
Dos días después de haber curado a Raúl con el chamán del pueblo y después de que Pablo había encerrado a los animales en el corral regresaba camino a casa cuando de pronto escuchó unos pasos más ruidosos que los que él hacía, se detuvo miró atrás y se dio cuenta de que no había nadie, entonces nuevamente dio la vuelta y siguió su camino ,de pronto sintió un aire muy frío que le dio escalofríos .Comenzaba a obscurecer y no podía llegar a su casa ,cada vez que daba un paso sentía mayor miedo ya que parecía que alguien lo seguía a unos metros detrás de él.
Llegó a la casa y no le comentó nada a su esposa que daba de comer al bebé, Pablo parecía agitado, cerró la puerta con barreta y se sentó.
Ya era noche Pablo le contaba a María lo que le sucedió en su regreso a la casa y dijo que solamente él iría al cerro a cuidar a los animales porque no quería arriesgar a su hijo y esposa.
Quedaron dormidos  y en la mañana María despertó y se levantó porque el bebé lloraba y tenía que darle de comer.
María se dio cuenta de que Pablo no despertaba y su piel se había vuelto morado. María muy espantada se dio cuenta de que Pablo había muerto por la noche. Su esposa comenzó a llorar y se tiró al suelo lamentando la muerte de su esposo.

Cuenta la leyenda que María luego de sufrir la muerte de su esposo decidió irse del pueblo porque pensaba que en aquella barranca donde se escuchaban ruidos fue la causa de la muerte de su esposo. Vendió su ganado para vivir de ello y no se supo más de ella y su hijo.

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