María y Pablo regresaban por
el sendero que para ellos era tan conocido como la palma de sus manos. María
llevaba cargando a su hijo recientemente nacido con su reboso obscuro que le
había regalado su mamá cuando nació la cría al que llamaron Raúl. Estaba por
obscurecer María y Pablo muy cansados observaron que a los próximos pasos se
encontraba una roca que parecía una silla muy acogedora ellos se miraron y
decidieron descansar en aquella piedra.
Comenzaron a charlar un buen
rato aprovechando que Raúl dormía profundamente. Cuando se dieron cuenta de que
esa plática les hizo perder tiempo porque se encontraban en la obscuridad de la
noche sin luna llena, apenas unas cuantas lámparas alumbraban por el sendero
que tenían que terminar de recorrer para llegar a la casa.
María con voz temblorosa dijo:
-Tenemos que apurarnos porque
sabemos que los muertos andan por la noche.
Pablo no le contestó y comenzó
a caminar de regreso a casa. Cuando pasaban por una barranca escucharon unos
gritos de lamento de mujer hasta lo más profundo de la barranca provenían esos
gritos y de repente comenzaron a tambalearse las hojas de los árboles con un
viento de mucha fuerza parecía que las ramas de los árboles se iban a romper
pero todo en un instante se quedó inmóvil. María estaba refugiada atrás de
Pablo que se quedó parado observando la profunda barranca .Los dos espantados
apretaron el paso hacia la casa sin hablar de lo que escucharon ya que nunca
les había sucedido esto. Pablo abrió la puerta , dejó entrar a su esposa cargando
al bebé ,cerró la puerta azotándola y colocó una barreta atrás de la puerta
para que nadie más pudiera entrar, María colocó a Raúl en una cuna para que
siguiera durmiendo luego ella le preguntó a Pablo :
-¿Qué habrá sido eso que
escuchamos?
Pablo contestó:
No tengo idea pero vaya susto
que nos metió.
Pensaron que pudo ser alguien
que se encontraba herido gritando de dolor o también pudo ser alguna persona
que simplemente le gusta gritar o hacer bromas de mal gusto. Decidieron
descansar y tratar de olvidar lo ocurrido.
Muy temprano al día siguiente
nuevamente tenían que alistarse para irse al cerro a pastorear sus cabras y
borregos, cuando María levantó a Raúl para darle de comer su leche se percató
de que el color de su ´piel se había hecho muy pálida prácticamente sin color.
Ella espantada despertó al bebé pero también ella se dio cuenta de que su hijo
respiraba débilmente y no lograba ni siquiera hacer ruido. María, espantada
corrió cargando al bebé a alcanzar a Pablo para comentarle lo sucedido, rápidamente
fueron a ver al chaman del pueblo par que lo curara con hierbas que solo él conocía.
María se quedó cuidando a Raúl
mientras que Pablo se iba al cerro a cuidar el ganado, claro que Pablo
regresaba temprano para no sorprenderse con los ruidos extraños que emanaban
alrededor de aquella barranca que rumoraban escuchar lamentos y ruidos
extraños.
Dos días después de haber
curado a Raúl con el chamán del pueblo y después de que Pablo había encerrado a
los animales en el corral regresaba camino a casa cuando de pronto escuchó unos
pasos más ruidosos que los que él hacía, se detuvo miró atrás y se dio cuenta
de que no había nadie, entonces nuevamente dio la vuelta y siguió su camino ,de
pronto sintió un aire muy frío que le dio escalofríos .Comenzaba a obscurecer y
no podía llegar a su casa ,cada vez que daba un paso sentía mayor miedo ya que
parecía que alguien lo seguía a unos metros detrás de él.
Llegó a la casa y no le
comentó nada a su esposa que daba de comer al bebé, Pablo parecía agitado,
cerró la puerta con barreta y se sentó.
Ya era noche Pablo le contaba
a María lo que le sucedió en su regreso a la casa y dijo que solamente él iría
al cerro a cuidar a los animales porque no quería arriesgar a su hijo y esposa.
Quedaron dormidos y en la mañana María despertó y se levantó
porque el bebé lloraba y tenía que darle de comer.
María se dio cuenta de que
Pablo no despertaba y su piel se había vuelto morado. María muy espantada se
dio cuenta de que Pablo había muerto por la noche. Su esposa comenzó a llorar y
se tiró al suelo lamentando la muerte de su esposo.
Cuenta la leyenda que María
luego de sufrir la muerte de su esposo decidió irse del pueblo porque pensaba
que en aquella barranca donde se escuchaban ruidos fue la causa de la muerte de
su esposo. Vendió su ganado para vivir de ello y no se supo más de ella y su
hijo.
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